Cada día que pasa nos buscamos una excusa para levantarnos más
tarde y acortar la jornada laboral. Sin desayunar, dada la hora tardía de
incorporación al trabajo (13 horas), buscamos un lugar donde comer algo típico
y que esté cerca del paseo del rio, los denominados Quays.
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Muelles de día y muelles de noche, Por cierto nunca estuvimos después del crepúsculo.
Sale ganador el Bak kut Teh que literalmente se traduce como té de costillas de cerdo. Con una petición al Sr. Google de Bak Kut Teh cerca de mí, nos aparecen en pantalla varios, el primero que elegimos está cerrado, el segundo se desborda de gente esperando y el tercero es el designado por el destino para que probemos este plato. Lo acompañamos de intestino de cerdo frito y una verduras sabrossssísssimas.
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Muelles de día y muelles de noche, Por cierto nunca estuvimos después del crepúsculo.
Sale ganador el Bak kut Teh que literalmente se traduce como té de costillas de cerdo. Con una petición al Sr. Google de Bak Kut Teh cerca de mí, nos aparecen en pantalla varios, el primero que elegimos está cerrado, el segundo se desborda de gente esperando y el tercero es el designado por el destino para que probemos este plato. Lo acompañamos de intestino de cerdo frito y una verduras sabrossssísssimas.
Mientras esperamos que nos sirvan, la mesa de enfrente
muestra una desoladora escena familiar. Los dos padres sumergidos en sus
teléfonos mientras el niño muere ( o eso parece en un principio) con la cabeza
apoyada en la mesa.
Terminada la colación paseamos los Quays ( muelles) y que
los viejos almacenes han dado paso a un bar y restaurante tras otro pero que
adquieren vida al atardecer. Entre el poco ambiente y “el bocholno” seguimos la
ribera del río que nos llevará por la zona de rascacielos corporativos a un
lado y edificios coloniales al otro, unidos por simpáticos puentes peatonales o
cruzado por autopistas elevadas.
En primer termino, el hotel Fullerton, antigua oficina de correos, rodeado de altos edificios.
Teatro Victoria
En primer termino, el hotel Fullerton, antigua oficina de correos, rodeado de altos edificios.
Teatro Victoria
Siguiendo el río llegamos a Theatres on the bay, un centro
de artes escénicas con auditorio y teatro, De lejos parece la corteza de un
Durián.
Son las 4 de la tarde y ya vamos arrastrándonos, así que nos
guarecemos en un centro comercial un paso por encima del lujo. Me gustó una
tienda de bafles de tecnología francesa
cuyo sonido es hiper realista y sus bajos golpean el pecho con una
fuerza de 60 Kg. ( eso dice la publicidad).
Llegamos hasta el Hotel casino Marina Bay Sands. Famoso por
su piscina en la terraza y sus tres torres unidas por una plataforma en la que
caben 3 jumbos.
A través de él se transita por un paso elevado hasta Gardens
by the Bay, un parque de 101 Ha. Ganadas al mar con enormes invernaderos donde
podemos disfrutar de orquídeas, bosques pluviales o los superárboles, diseñados para dar sombra en
el día y llevarnos en un viaje fantástico en la noche con su espectáculo de luz
y sonido. En definitiva, una auténtica fantasía vegetal.

































Espectacular!!!!!!
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