viernes, 8 de noviembre de 2019

12 Día 8 de Noviembre Si Satchanalai





12 Día 8 de Noviembre Si Satchanalai

Llegar hasta este lugar vía bus se antojaba complicado. Cerca del parque  no hay hoteles, la carretera principal quedaba a varios km y debíamos, con nuestro tai fluido, entendernos con el conductor para que nos parara en el lugar indicado y buscar servicio hasta el hotel. La solución fue agenciarnos un transporte privado que nos ha traído a la puerta del hotel por 48 €.



                                                      Se aprecia en el camión que antecede al muy decorado, la cantidad de altavoces

La llegada ha sido apoteósica. Una caravana ensordecedora de camiones con sonidos brutales y volúmenes de juzgado de guardia pasaba por la carretera a las puertas del hotelito de 4 habitaciones. Tal era la bulla y el escándalo que no nos entendíamos con la señorita del hotel, aunque luego nos hemos dado cuenta que su nivel de inglés era tan responsable como la música atronadora. La caravan ha tardado mas de media hora en desaparecer dejando una estela de pitidos auditivos.



Nos ha dado unas bicis bastante potables y nos dirigimos hacia el parque de Si  Satchanalai, distante solo 2 km. Es un remanso de silencio y belleza. Prados tintados de verde y salpicado de enorme variedad de árboles que vigilaban las primorosas edificaciones o mas bien sus restos. Otra gran ventaja ha sido que el turisterio era mas bien escaso




                                                           


                                                        Buda sentado sobre una naga ( mitad cobra y mitad humana, abajo se ve con mas detalle


Hoy me decidí a subir los 145 escalones tallado en piedra porosa para ver que sorpresa me deparaba el Wat  escondido entre la espesura y la altura de la colina donde se asentaba. He necesitado parar dos veces a tomar aire y respirar hondo y al conseguir hollar la cima, allí me esperaba Él.





Ya era hora de comer y nuestros cuerpos rogaban por un descanso y una ración de condumio. Eva recordaba un lugar no muy lejos, el cual habíamos pasado en uno de nuestros pedaleos y efectivamente, allí nos esperaba una terraza frente al río, con una rica brisa de 36º, eso sí, a la sombra.

Fideos con pollo y galanga como un entrante y luego una sopa de coco con hojas de limón y pollo.  La orden la marcabas sobre un menú impreso y al leerlo, la señora que nos atendía, muy amablemente nos avisó que nos falta el “stimi lais” también conocido en otras partes como steam rice.





                                              Eva atacada por el " Mal del puerco"..........la somnolencia post colación


                                                                                          ya recuperada y dispuesta al regreso.


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