17 Dia 13 de
Noviembre 2019 Chiang Mai
Queremos comprar un vuelo para el próximo día 21. Nada mas
cruzar lo quedicen es una polvorienta frontera entre Mae Sai y Tachileik,
tenemos que tomar un vuelo para adentrarnos en el país. Hay zonas en el
trayecto prohibidas al extranjero por lo
que hay que volar si o si.
Por internet nos rechazan los pagos con las tarjetas que no
requieren usar la clave que manda el banco. Para usar las tarjetas mas seguras,
las que si necesitan clave, deberíamos comprar un paquete de roming en el exterior para
poder recibirlas.
Después de esta introducción al problema, y a la vista que
es mas fácil ir a una oficina de Myanmar
National Aielines, lo hacemos prestos a
primera hora de la mañana.
Esta en un Mall en el
otro extremos de donde nos alojamos , pero los maravillosos tuktuks nos llevan
a cualquier lado. El centrito comercial es pequeñito, feito y con unos toque de
cutrilencia acelerada que no presagiaba nada bueno. Lo recorremos y no
encontramos nada parecido a una agencia de viajes pero…ah!!!!, hay un segundo
piso y de reojo veo unos carteles turísticos, ahí debe ser. Y ahí es.
Explicamos lo que deseamos y ponen cara
de “ que putada mi brigada” pero es que el encargado de ticketing,
precisamente hoy esta fuera.
Muy servicial se pone a hacer llamadas, hablan con mucha
gente y nos pasan el teléfono para que expliquemos lo que el ya debe haber
explicado y así una y otra vez, hasta que alguien nos dice que hoy no, pero
mañana a lo mejor.
Nos vamos con la idea de que hemos perdido el tiempo y a los
5 minutos suena el tel para decirnos que si lo pueden emitir pero que el vuelo
que nosotros ya teníamos reservado por 115 $, estaba lleno y que nos ofrecían otro
por casi 200$. ¡¡¡ Vaya casualidad !!!. Hemos declinado su amable y onerosa
oferta y nos hemos dedicado a ver mas Wats. Triste vida la del viajero.
Wat Chedi Luang. Se nota que el clero tiene mucho dinero. No
importa cual sea la secta que pastoree, tocan los dólares abundantemente. Lo
digo por la riqueza de este lugar, donde además cobran a locales y viajeros por
entrar a echar una rezadita.
La parte superior del templo antiguo que data de 1475 fue alcanzado
por un rayo, destruido en parte por un
terremoto o alcanzado por un cañonazo
durante el asedio birmano – todas estas son la teorías sin confirmar- de la falta
de la parte superior del majestuoso chedi.
En la parte nueva del templo hemos tenido la ocasión de escuchar la
disertación del monje superior a una caterva de acólitos con túnicas de
diferentes colores, unos azafranados y otros achocolatados.
A esta capilla, las mujeres tienen prohibida la entrada debido a la impureza que les confiere la menstruación.
Hemos terminado el día paseando por el Chinatown y el Talat wororot,
que es un mercado de todo, telas, zapatos, comida, perfumería y el largo
etcétera de un lugar de compras.
Los mercados de comida en Tailandia son muy pobres en cuanto
a oferta, vemos mucho alimento envasado y poco fresco. Y los barrios chinos
carecen de la vida y ajetreo de otros países.
Gusanos del Bambú
Frutas desecadas, me ha llamado la atencion la piel del pomelo verde deshidratada
Gusanos del Bambú
Frutas desecadas, me ha llamado la atencion la piel del pomelo verde deshidratada
Hemos comido en el mismo mercado rodeados de locales y de una pareja de recién casados, ella de Chipre y el de Santiago del Estero. Un bol de fideos chinos con pollo y de postre un Mango sticky
rice, que consiste en medio mango cortado a tiras y un arroz pegajoso con leche de coco. Muy bueno a la par que calórico.
Nuestro cocinero de hoy





















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