24 Día 20 Nov De Chiang Mai a Tachileik ( Myanmar)
Todo ha ido de perlas, ha venido un taxi que han pedido con
la aplicación Grab, equivalente a Uber y en un santiamén estábamos en la
estación de buses. Nos hemos decidido por las minivanes que salen cuando están
llenas o casi . Hemos sido los últimos en subir y hemos partido a las 9:30 ,
llegando a la estación de buses de Mae Sai ( pueblo fronterizo del lado Tai) a
las 10:35. Hemos tenido que cambiar a
camión con espacio para 10 apretados donde íbamos 17 mas nuestros
bultos. Manos mal que el viajecito hasta la raya ha sido de no mas de diez
minutos.
Nos sellan la salida y cruzamos el puente de la amistad y ya
llegamosa Myanmar, enseñamos pasaporte y visa, nos hacen foto, nos sonríen
mucho y ya estamos del otro lado.
Un corto regateo nos permite acordar, de la frontera al
hotel, un transporte del que no sabemos
su tipo. Motito arrastrando plataforma
para dos liliputienses delgados y sin equipaje, lo cual no se corresponde con
nuestras características físicas ni de bagaje. En la primera curva he podido
asir al vuelo la maleta de Eva. Todo un milagro.
Joder con el hotel. Como mienten las fotos de las páginas de
buscadores de hoteles. La sensación es de entrar a un cuarto de azotea de la
ciudad de México, pero con baño y A/C.
Es tan cutre que así anuncian la clave wifi por los
diferentes pisos de hotel.
Tenemos dos pendientes muy importantes que solucionar,
cambiar dinero y conseguir tarjeta SIM de Telenor ( compañía burmesa de
teléfonos).
Lo del dinero ha sido casi misión imposible. Sólo quieren
billetes nuevos y los que yo llevo son de 2006, en buen estado y algunos un
poco gastados pero nada que llame la atención a un ser normal. Después de
entrar a 20 casas de cambio y 6 bancos he podido conseguir cambiar solo 600, el
resto me lo han rechazado y no lo han
querido.
En cuanto a la tarjeta ha sido muy fácil y muy barata ,
tenemos Gb´s para 28 días en nuestros teléfonos por la módica de 15 $.
El pueblo es polvoriento, con un marcado acento en lo
arenoso y la suciedad domina el entorno. Sus cauces de agua son malolientes y
llenos de basura, donde predominan los plásticos y las botellas. Todo el pueblo
es un inmenso mercado de copias piratas de unos terminados que pareciera con
los han hecho costureras enfermas de parkinson.
Las Rayban se ven muy bien de aspecto pero supongo que llevarán cristales que en
vez de cubrir y resguardar de los rayos solares y Uvas, lo que harán será
concentrarlos en tu pupila y dejarte ciego o casi ciego.
Ellos y ellas llevan unos faldones que todavía no sé su
nombre y que parecen muy frescos y cómodos.
Comemos en un Te & food center, que si hubiera tenido
wifi disponible, hubiera pensado que estábamos en un Starbucks, ya que todos
los clientes tomaban te y perdían el tiempo con sus móviles pero que al fijarnos bien nos ha dado más un aire a food court de un supermercado
Aurrera de las afueras de Ciudad Hidalgo, Chiapas.
De camino a los baños del restaurante
la roña en las sillas es antológica
La comida era buena. La carta tenia 4 platos traducidos de
20 y nos ha tocado un arroz malasio con cacahuetes fritos y otro arroz con una
pasta de chiles secos. Por cierto el arroz muy suelto al contrario que las
pastas pegajosas que presentaban en Tailandia.
La cerveza, pese a ser de cuerpo del gado tiene un sabor
fuerte.
En la noche me como unos fideos picantes que me hacen moquear al ritmo de bramidos contenidos para no hacer el ridículo en este pueblo fronterizo. Lo rojo que se distribuye por el plato es chile y el polvito del mismo color de la izquierda es chile en polvo por si ne me parecía suficientemente picante


















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