martes, 3 de diciembre de 2019

36 Día 3 Diciembre Bagan







36  Día 3 Diciembre Bagan

Hoy Eva se levantó con síntomas de resfriado y prefirió quedarse en camita y luego irse al medio sol-sombra de la piscina a regodearse con el ruido de la cascada artificial que la alimenta.

Yo me alquilé de nuevo la e-bike, ahora con la experiencia adquirida el día de ayer me he sentido un Valentino Rossi y lo digo por la edad, no por el arte de conducir.

Sin querer, y a excepción de la primera visita, el resto han sido lugares solitarios, olvidados por las masas de turistas y en un entorno mucho mas silvestre.

Cerca del hotel tenemos un gran templo con su longuinea cúpula, que como no podía ser de otra forma, es dorada. Construida en el año 1050, servía de culto y parada para los barcos con mercancías que llegaban desde puntos tan lejanos con Sri Lanka. El río, el mismo que pasa por Mandalay y sus eternos meandros roza su costado formando un conjunto muy atractivo.







Después una sucesión de templos de ladrillo rojo, unos con dorados y otros no, han ido dejado una impronta en mi recuerdo.

En el Dhamma Ya Zika, estructura enorme que solo alberga una espacio con el consabido buda, de una extensión no mayor a 20m2, donde se amontonan los fieles, se arrodillan y salen pitando ya que la acumulación de cuerpos hace que el calor sea insoportable así como la sensación de poco oxígeno para tantos pulmones ansiosos por el gas. 




Otro de los hallazgos ha sido el complejo monacal Hsin – Byn – Hyn, donde se admiran frescos en las paredes en un estado entre lastimoso y lamentable.






Por el camino me he topado con una manada de vacas gibosas, tipo cebú, flacuchas y con carnes poco abundantes. Por mas que las pastoras les deban varazos en las escuálidas nalgas, ellas no se apartaban y seguían hozando en el árido camino. He tenido que esperar a que desaparecieran por una desviación para proseguir.





En otro templo, encontré a la niña que vende flores para ofrendar, con su hermanito, los dos contemplando una película en la diminuta pantalla de un teléfono.
En la misma, una pareja de recién casados tomándose fotos recuerdos de ese día que se dice deberá ser inolvidable.






Para terminar,, la Sulamani pagoda con pinturas, en esta ocasión, bastante bien conservadas y aunque hay mucho buda, parece que encontraron otros motivos que plasmar en los muros.








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