36 Día 3 Diciembre
Bagan
Hoy Eva se levantó con síntomas de resfriado y prefirió
quedarse en camita y luego irse al medio sol-sombra de la piscina a regodearse
con el ruido de la cascada artificial que la alimenta.
Yo me alquilé de nuevo la e-bike, ahora con la experiencia
adquirida el día de ayer me he sentido un Valentino Rossi y lo digo por la
edad, no por el arte de conducir.
Sin querer, y a excepción de la primera visita, el resto han
sido lugares solitarios, olvidados por las masas de turistas y en un entorno
mucho mas silvestre.
Cerca del hotel tenemos un gran templo con su longuinea
cúpula, que como no podía ser de otra forma, es dorada. Construida en el año
1050, servía de culto y parada para los barcos con mercancías que llegaban
desde puntos tan lejanos con Sri Lanka. El río, el mismo que pasa por Mandalay
y sus eternos meandros roza su costado formando un conjunto muy atractivo.
Después una sucesión de templos de ladrillo rojo, unos con
dorados y otros no, han ido dejado una impronta en mi recuerdo.
En el Dhamma Ya Zika, estructura enorme que solo alberga una
espacio con el consabido buda, de una extensión no mayor a 20m2, donde se
amontonan los fieles, se arrodillan y salen pitando ya que la acumulación de
cuerpos hace que el calor sea insoportable así como la sensación de poco oxígeno
para tantos pulmones ansiosos por el gas.
Otro de los hallazgos ha sido el complejo monacal Hsin – Byn
– Hyn, donde se admiran frescos en las paredes en un estado entre lastimoso y
lamentable.
Por el camino me he topado con una manada de vacas gibosas,
tipo cebú, flacuchas y con carnes poco abundantes. Por mas que las pastoras les
deban varazos en las escuálidas nalgas, ellas no se apartaban y seguían hozando
en el árido camino. He tenido que esperar a que desaparecieran por una
desviación para proseguir.
En otro templo, encontré a la niña que vende flores para
ofrendar, con su hermanito, los dos contemplando una película en la diminuta
pantalla de un teléfono.
En la misma, una pareja de recién casados tomándose fotos
recuerdos de ese día que se dice deberá ser inolvidable.
Para terminar,, la Sulamani pagoda con pinturas, en esta ocasión, bastante bien conservadas y aunque hay mucho buda, parece que encontraron otros motivos que plasmar en los muros.




























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