44 Día 13 En la Isla
de Koh Tao.
El bungaló
En el mostrador hay un chaval que le va al Manchester United
y además es roquero y ha tenido a bien, sobre el mapa, darnos algunos consejos
para ver miradores, que por lo visto aquí hay muchos, pero todos ellos o son de
hoteles y te hacen pagar para entrar o si son públicos los últimos kilómetros
son de carretera de tierra, lavada por las tormentas, donde aflora a veces la roca
y se hace muy difícil conducir. Lo intentamos una vez y cataclás….al suelo de
nuevo. Soy consciente que el motocrós no es lo mío. Después del primer mirador
y la primera experiencia de besar el suelo nos hemos ido de bares en lo
alto de la montaña con un mirador no apto para fóbicos a las alturas.
A la hora de comer
nos hemos bajado a una bahía donde los turistas limpiaban la basura natural y
plástica que se regolfaba en un extremo de la pequeña bahía.
La forma de recogerla era muy ocurrente. Un cesto de plástico con paredes y fon de de rejilla, recogían la basura y el agua se salía quedando tan solo los sólidos. Los sacaban a la orilla y otros separaban el plástico de las ramas y restos naturales.
Pescando basura
Hasta el uniforme de la escuela tiene color. Prohibido el azul marino y el gris, por lo visto.
El atardecer de hoy no fue tan espectacular como el de ayer.
Una banda de nubes sólidas se levantaba del horizonte y han impedido los
reflejos que aparecen a posteriori en los cirros, cúmulos y estratos. Ya me he
pasado otra vez con la verborrea.



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