miércoles, 25 de diciembre de 2019

51 Días 23,24 y 25 de diciembre De las playas de Khao Lak al Parque Nacional de Phangnga





51  Días 23,24 y 25 de diciembre De las playas de Khao Lak al Parque Nacional de Phangnga


Las jornadas se han sucedido sin mucho que resaltar. El último día en Khao lack fue de recorrer playas. Una bahía de más de 13 km de arena pero que a ratos era preciosa y a ratos mas pedregosa, por momentos sin nadie y poco después los residentes de un resort camuflado en la espesura se adueñaban de la arena en sus tumbonas con toallas coloridas.




La primera que visitamos, Coconut Beach, tenía el equilibrio perfecto  entre ambiente y pocos bañistas. Espacios de playa solitaria y suficientes chiringuitos para calmar la sed y el hambre que da ver tanta agua entre turquesa y lapizlazuli.




Un tramo de la arena estaba llena de estas bolitas minúsculas que supongo habían fabricado algún animalito que disfruta trabajando.





Aunque empiezan a ser un poco cursis, es difícil resistirse a estos atardeceres y dejar que sigan su curso sin darle al disparador de la cámara. No he sabido negarme hoy tampoco a la tentación.








En la mañana del 24 contratamos un taxi para que nos llevara hasta Ao Phangnga. No hay un transporte regular entre estas dos poblaciones así que la única opción era pagar más de lo usual para que pudiéramos llegar a nuestro siguiente destino que no era otro que el Parque nacional del mismo nombre que la población.

Al llegar y pese que teníamos que comprar el pavo, escaldarlo, desplumarlo y cocinarlo, antes debíamos averiguar donde contratar excursiones en barco.

En el hotel, la encargada, sin saber nada de inglés nos explicaba en Tai sobre  un mapa de la zona pintado en la pared a modo de mural, en que consistiría una posible excursión. Cómo no estábamos seguros de entender  su confusa comunicación nos fuimos a buscar una agencia de viajes de las que abundan y gestionan cualquier necesidad que tenga el viajero.

 Tras recorrer la calle principal bajo un tórrido sol y no encontrar ni agencias ni nadie que nos diera razón, Eva desistió y se fue a refugiar al airecillo gélido de la habitación. Yo me armé de valor y empecé a derretirme mientras caminaba hacía otro hotel  que distaba casi media hora de caminata y que debía tener si no una agencia por lo menos información.

No habían pasado mas de diez minutos cuando con el rabillo del ojo leo Tours. ¡ Ya, lo conseguí! Al levantar la vista veo un edificio de muchos colores y rematado por una cruz, me empiezo a mosquear y al fijarme en el cartelito de tours me doy cuenta que mi euforia o mi cerebro casi frito por el sol me había confundido. No era una agencia de viajes si no la iglesia de San Martín de TOURS.





Volví a mi camino. En el hotel me dicen que en la estación de buses está Mr. Kean, famosa agencia de viajes que consiguen de todo en  todo momento. Otro Km de calor sofocante, mucha agua ingerida y la misma cantidad sudada.


                                                                 Por las inmediaciones de la estación de Autobuses



 Las desdichas no iban a acabar de inmediato. Mr kean no estaba y no volvería hasta las 5 pm y los camioncitos que hacen el transporte local brillaban por su ausencia, alguien me dijo que igual tardaban en volver 10 minutos que una hora. Tocaba hacer el mismo recorrido pero a la inversa. Al final fueron 6,4 Km de infierno tropical.
Por fín hable por teléfono  con el Mr Kean “dels collons” y concertamos la excursión.

Como ya no me dio tiempo a cocinar el pavo, nos fuimos a comer a Pintio, un restaurante halal lleno de musulmanes y musulmanas que por aquí abundan mucho y abundarán más conforme nos acerquemos a la frontera de Malasia.
Supongo que la abundancia de practicantes de la religión hace que no hayamos encontrado una sola cerveza en este lugar.

Esta mañana nos juntamos en la misma barca un alemán y dos francesas. A una de las francesas y al alemán no les cantaba el alerón, les RUGÍA.


                                                                         De camino al barquito







El Parque es una secesión de enormes montañas cársticas que emergen del mar regalando un paisaje singular.




 El punto mas atractivo es la isla de James Bond. Aquí tenía su refugio el malo de turno en la película El hombre de la pistola de oro que no era otro que Christopher Lee.




                                                                    no pudimos sustraernos a hacer el turistilla.

El peñasco en forma de botella invertida se ve tan solitario en el mar pero la verdad es que la isla es barrida por turbas de Angeles de Victoria Secret y gordis en bikini así como de abdominales muy marcados y barrigas cerveceras, rusas sobre todo, pasando por cuerpos alorzados como el mío.

Nuestra última parada es un poblado musulmán en mitad del mar y al abrigo de un peñón con mezquita incluida. En realidad es un “endless market” de artesanías entre horrorosas y muy feas. Las vendedoras matan el tedio sofocante que hace bajo las láminas del techo a base de tocarse entre los dedos de los pies mientras curiosean en los teléfonos móviles.










No hay comentarios:

Publicar un comentario

66 – 21 de Enero. Singapur.

66 – 21 de Enero Nos llegan noticias del intenso frío que están pasando mis paisanos valencianos y dada nuestra proverbial soli...