42 Día 11 de
Diciembre Mas moto por las playas de alrededor
Esto de la moto da mucho juego y libertad de movimientos.
Sabíamos de una aldea de pescadores llamada casi como
nuestro pueblo Bang Saphan Noi. Nuestra imaginación nos lleva a querer conocer
un “fisherman villaje”. Lo curioso es que al estar ya cerca de donde se debería
encontrar esta aldea, el Maps me lo pone a 4 km al interior. No creo que esta
gente pesque en el campo, por más húmedo que este sea y no es el caso de la
temporada de secas.
Nos olvidamos del Maps y le decimos a la moto que nos lleve,
allí donde nos apetecía, nos salíamos de la carretera y tomábamos caminos de
tierra que nos llevaron siempre a enormes extensiones de arena pertenecientes a
bahías muy abiertas con mar rizada y un ligero viento porculativo. Las playas más
deshabitadas, la mayoría, tienen mucha vegetación muerta que arrastra el mar.
Seguimos permitiendo que la honda lleve las riendas, ya
estamos metidos en espesos palmerales con alta vegetación arbustiva y de
repente un río con una red que lo cruza de orilla a orilla. Aquí no se escapará
ni uno.
Y por fin algo de civilización, no tengo ni idea de cómo se
llamaba el lugar pero el sol nos había resecado el gaznate y se imponía una
parada cervecera o como dice Madeleine – Beer opportunity.
Simpático lugar arropado por un enorme peñasco que albergaba en su base un puerto natural
para embarcaciones de pesca de bajura.
En todas las mesas ponen botellas de refrescos a temperatura ambiente. Supongo que es un tipo de reclamo. No hemos querido averiguar de que sabor es este verde moco de neumococo.
La bebida nos despierta el apetito cultural así que seguimos camino
en busca de una pagoda que hemos visto en el mapa y que se encuentra a escasos
metros del mar. Está todavía en plena construcción. Supongo que deben pensar
que no tienen suficientes para contentar a Buda y su corte.
Estan tallando las escamas del dragón que preside la entrada y que todavía no esta coloreado.
Detalle de una de las ventanas laterales
Muchos lugares de comida y hoteles playeros estaban cerrados
hasta que casi a punto de desfallecer
encontramos un lugar bastante destartalado y con una cocina que hacía juego con
el sitio. Fatal tirando a mala. No
podemos tener todo, aventura, descubrimientos, pagodas en construcción y encima
buena cocina. Esta noche nos vengaremos.




















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