48 Día 18 y 19
Diciembre Parque Nacional de Khao Sok.
Ayer estuvimos de traslado desde la isla hasta el continente
y nos adentramos en la península hasta llegar a un parque nacional. Nada
relevante salvo 2 horas de barco y otras dos de furgoneta.
Considerada una de las selvas lluviosas más antigua del
mundo y con más de 160 millones de años- ganas de llevarle la contraria a los
creacionistas- tiene una biodiversidad mayor que la selva del Amazonas. Se
encuentra entre el mar de Andamán y el Golfo de Tailandia y no importa de donde
sople el viento, las nubes chocarán con la barrera granítica que cruza el
parque de Norte a sur y descargará su humedad en forma de lluvia copiosa, como
la que nos regaló ayer noche.
Meterse en la selva siempre me ha parecido como introducirse
en un libro de Julio Verne. La intricada espesura, las lianas que se descuelgan
de árboles inmensos o bien se cruzan de uno a otro, formando pasillos aéreos
aprovechados por las diversas especies
de monos que habitan por aquí. Siempre me siento en plena aventura juvenil cuando me adentro en la espesura y eso que hoy
fuimos por caminos y sendas bien señalizados, no quiero pensar que será abrirse
camino a machetazos enfrentando los obstáculos que se interponen para ir
haciendo camino.
Por motivos muy obvios, se denomina planta de Bob Marley
Nos acompañaba Mr. Chok, un guía con un ojo excepcional para
ver hasta un alacrán negro en el interior de la grieta de una roca. Si no
hubiera sido por él no habríamos visto nada. Hubiéramos pasado por delante
del espectáculo que es la vida en el bosque sin enterarnos.
Insecto hoja
Lagartija con aspecto muy antediluviano.
Al bambú le gusta crecer en compañía. Crece con mucha rapidez pudiendo llegar a crecer un metro en poco más de 24 horas aunque lo normal es que crezca unos 10 cm diarios. Puede llegar a alcanzar alturas de 30 m y grosor de 20 cm de diámetro.
Las lianas, otro espécimen curioso. No gasta energía en
construirse un tronco, aprovecha el de los demás árboles utilizándolos como apoyo
para alcanzar la copa del árbol y nutrirse con la luz que escasea en tierra.
Cuatro horas de caminata suave, un litro de agua bebida que hemos sudado como si fuéramos grifos,
vigilando que las sanguijuelas no se cebaran en nosotros. Aún así Eva llevaba una entre los dedos de los pies y
yo en el tobillo y en la espinilla. Es un ser genial, primero te adormece la
zona donde va a morder, luego inoculan un vasodilatador para que fluya mas
sangre y por último un anticoagulante y ahí lo tienes chupando sangre hasta que
se siente saciado y se suelta. No son peligrosas ni transmiten enfermedades.
Eva imitando a Sansón


























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