40 Día 9 de Diciembre Bang Saphan Yai
Ya deben de sonar villancicos en todos los supermercados del
mundo, “ Que bonita fiesta para el que le guste”.
Hemos caído en un lugar donde no hay casi turismo y por
ende, la gente del lugar no habla inglés y nos estamos llenando de harta
paciencia para darnos a entender y comprender lo que ellos nos quieren comunicar.
En nuestro hotelito multicolor nadie de la familia entiende
un carallo, sólo el padre se sabe los números y confunde las unidades de distancia con las de peso ya que según él entre
el hotel y el pueblo hay “Four kilos.
Ya con nuestra honda automática entre las piernas le hemos
dedicado tiempo para ver cómo podemos salir de aquí y llegar a Chumphon de
donde sale el barco a la isla de Koh Tao. El tren con el que llegamos no nos
sirve ya que sale de de este pueblecito muy tarde. Preguntamos por buses, nanay
de la china. En una página web indican que hay un bus que sale en la mañana
desde el hotel Rama inn. ¡ Estamos salvados! Vamos al hotel Rama y esta
cerrado. Nadie sabe nada del susodicho bus pero un amable señor me lleva hasta
un anuncio a cincuenta metros que está escrito en tailandés, lo único
inteligible son los números de teléfono. Hasta el facebook está en tai. El me
señala una palabra y me traduce “Chumphon”. ¡ Estamos salvados! Hay una compañía
de minivanes. Llamamos, van pasando diferentes personas por el teléfono hasta
que llega la que sabe inglés. Le decimos que estamos en Bang Saphan Yai y que
queremos ir a Chumphon……..Bang Saphan, no Market. Traducido, no trabajamos con esa mierda de
pueblo ya que no vale la pena por su nulo tráfico de pasajeros.
Aquí el cartel donde claramente dice Chumphon
En la estación de tren el “trenero” nos da un número de
teléfono de uno que tiene un taxi. Le llamamos y nos cobra 66 $. Ya tenemos una
posibilidad. Ahora nos vamos por los pocos hoteles de lujo que hay, porque
seguro que esos hoteles deben proveer a sus clientes con la transportación
requerida. Al tercero encontramos unos jóvenes con ganas de ayudar . La escena
ha sido de digna de los Hermanos Marx. Dos teléfonos puestos en altavoz,
escupiendo un idioma extraterrestre para nosotros, de vez en cuando una sonrisa
y para terminarlo de arreglar me pasan el teléfono para que hable yo. Del otro
lado una mujer con un nivel de ingles, creo que muy aceptable, la pronunciación
era parecida la mía pasada por un transfonoportador de budéganos y filtrado a través
de un petricor. Tras muchos intentos hemos quedado que hoy a las 5 nos
confirmaban los asientos.
Muy contentos hemos recorrido la extensa bahía hasta llegar,
como no, a una pagoda pegada a unas enorme rocas. Como nos seguimos resistiendo
al llamado de la religión, no le hemos hecho caso y hemos buscado un lugar donde comer.
La tarde
ha seguido su curso y a las 5 me acerqué con los chicos voluntariosos a ver si
ya teníamos confirmación.
Intento fallido, cuando
he llegado me han ofrecido la posibilidad de llevarnos en moto hasta donde sale
el vehículo y cuando es he dicho que teníamos equipaje y que en moto sería
imposible se han asombrado , han vuelto
a llamar, me han vuelto a pasar el teléfono y me han pedido hasta mañana a las
8:30 para darme una respuesta. Nada de lo que he contado me lo inventé.













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